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Caesaragusta
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CAESARAGUSTA

No consta una fecha exacta en la fundación de Caesaragusta como ciudad, ya que se habla de entre los años 24 y 14 a. de Cristo.

Puede ser que esa década de vacío, corresponda al paréntesis en el tiempo de transformación de la urbe, de Colonia a Ciudad, a consecuencia del incremento de casas e infraestructuras necesarias. Y, aunque diez años sea un espacio de tiempo muy corto para esa transformación, hay que tener en cuenta que la mano de obra para ello era muy importante en número, ya que toda la población nativa estuvo implicada, y además estaba el río Ebro por el que los materiales necesarios llegarían con relativa prontitud.

En cualquier caso, Caesaragusta había tomado forma en aquéllos años. Aunque su mayor expansión no llegaría hasta el primer cuarto del Siglo I d. de Cristo, bajo el mandato de Tiberio.

Caesaragusta fue una excepción constante en todos los privilegios y atributos que Roma podía conceder a una Colonia en territorio conquistado. El hecho de considerarla Colonia Inmune, ya era una de las excepciones. Pero cuando alcanzó la categoría de Ciudad, aún se le concederían otras excepciones más: Se le permitió Votar para todo cuanto afectaba a la propia Roma, en el sentido de nombramiento de Emperadores, Cónsules, etc. Algo verdaderamente excepcional, pues a ninguna otra Ciudad fundada en territorios conquistados se le permitía votar. Hubo otra excepción fuera de lo normal; Roma prohibía de forma expresa el que las Ciudades acuñaran sus monedas, ya que debían utilizar la moneda oficial romana. Sin embargo, a Caesaragusta se le concedió el derecho de acuñar su propia moneda.

Estos permisos extraordinarios, sin duda contribuyeron al crecimiento de Caesaragusta, que en poco tiempo vio cómo crecía su prosperidad convirtiéndose en una ciudad rica donde el comercio afloraba hasta límites insospechados. Se había convertido en el punto de referencia comercial en toda la Hispania Romana.

La ciudad alcanzó una extensión de, aproximadamente, entre 44 y 47 hectáreas de planta rectangular, correspondiente al perímetro que hoy forma la porción de la Av. César Augusto hasta el Coso, y todo el Coso hasta llegar a Echegaray y Caballero en su confluencia con glorieta Puerta del Sol. Perímetro que se vería, con el transcurso de los años, protegido por las Murallas Romanas.

Urbe Romana
Urbe Romana

El casco urbano, propiamente dicho, estaba dividido en dos ejes axiales de comunicación: Uno, llamado "decúmano" que comprendía un trazado recto en lo que hoy son las calles Mayor, Espoz y Mina, y Manifestación. Otro, llamado "Cardo", correspondiendo a la actual calle Don Jaime I.

Estos ejes axiales eran las principales vías urbanas dentro de la ciudad, y comunicaban las cuatro puertas abiertas en las Murallas. Con respecto al llamado Decúmano, comunicaba la Puerta de Valencia, sita a la altura de la plaza Magdalena, en el Coso Bajo, (lado Este) con la Puerta de Toledo (lado Oeste) que coincide a la altura de la ubicación actual del monumento a César Augusto. (Av. César Augusto junto a los restos de las Murallas Romanas).

El eje llamado Cardo, lo hacía desde la Puerta del Ángel (lado Norte) ubicada a la altura del Puente de Piedra, con la Puerta Cinegia (lado Sur), a la altura de la actual plaza de España.

Estos trazados son aproximados, ya que la ciudad actual ha visto modificaciones importantes a consecuencia de remodelaciones del Casco durante los Siglos XVIII y XIX.

Sobre la construcción de la Muralla que contorneaba la ciudad, existen muchas dudas relacionadas con las fechas en que se levantó.

Restos de las murallas romanas   Restos de las murallas romanas   Restos de las murallas romanas
Restos de las murallas

A principios del presente Siglo XXI, parece ser que existen pruebas que las datan a partir del Siglo III d. de Cristo. Sin embargo, me permito discrepar sobre ello, ya que está documentado de que comenzaron a levantarse bajo el mandato de Tiberio, quien vivió en la primera mitad del Siglo I.

Pudiera darse el caso de que la ciudad de entonces no estuviera rodeada por completo de su muralla, y se decidiera hacerlo posteriormente a consecuencia de sendos ataques sufridos por hordas de contingentes de rebeldes descontentos con el sistema Romano, que hicieron necesaria su fortificación para protegerla de aquéllos ataques; sin embargo, cuesta creer que durante los ataques la población se dedique a construir muralla en vez de usar las armas. Y no consta que se tuvieran noticias previas de ser atacados con tiempo suficiente como para permitir levantar una muralla que, dicho sea de paso, tardó varios años en ser levantada.

Además, Caesaragusta vivió envuelta en continuas escaramuzas protagonizadas por tribus hostiles, lo que significaría que necesariamente se fortificase para defenderse de estas escaramuzas; por otro lado, toda ciudad romana de esa época no se concibe sin un recinto amurallado que no sólo servía como sistema defensivo, sino como separación de clases sociales.

Dentro de las murallas vivía la clase adinerada, y sus gobernantes, además de comerciantes y del grueso de la oficialía militar. Al otro lado, la clase rural o pueblo llano. También se ubicaban al otro lado de las murallas de las ciudades, por Ley, los cementerios romanos, llamados necrópolis. En Zaragoza se han encontrado restos del que hubo en Caesaragusta, en la zona de la actual calle Casa Jiménez. Como también parece ser que, de forma reciente, se han encontrado restos de casas romanas en la calle Añón, (zona de calle Heroísmo). Lo que significa que hubo un perímetro urbano específico para la población rural, ya que estos hallazgos se han encontrado al otro lado de lo que fue el perímetro amurallado.

En cualquier caso, no quiero ni desmentir ni ratificar los estudios al respecto llevados a cabo por personal, que considero cualificado para ello; confiando en que sabrán valorar correctamente los resultados de sus descubrimientos.

Volviendo a la época del nacimiento de Caesaragusta, todo apunta a que fue una de las últimas ciudades fundadas por el Imperio Romano en Hispania. No por que no fuera un asentamiento muy apetitoso para los romanos, sino por razones militares que les obligaban a concentrarse en el lado este, a orillas del Mediterráneo, para protección de los desembarcos procedentes de Roma, y el norte de la península a consecuencia de los enfrentamientos con los Cántabros, además de la defensa de la frontera pirenáica.

Cuando finalmente construyeron Caesaragusta, fue, por decirlo de alguna manera, cuando dieron por finalizados los enfrentamientos con los Cántabros, y, como ya se ha dicho, con supuesta victoria romana.

El premio a los soldados veteranos era entregarles una espléndida ciudad con ricas propiedades. Así Caesaragusta nacía en tiempos relativamente pacíficos, salvo por los ataques de tribus hostiles y rebeldes al sometimiento de Roma, aunque estos últimos se incrementarían mucho más adelante.

Caesaragusta crecía a un ritmo vertiginoso. El importante comercio que se llevaba a cabo hizo que se instalasen ciudadanos acomodados procedentes del mismo Roma.

Museo del Foro Romano   Museo del Foro Romano   Museo del Foro Romano   Museo del Foro Romano
Museo del Foro Romano

Pronto contaría con todos los espacios públicos necesarios, propios de una gran ciudad. Además de necesarios era una exigencia que reclamaban los ciudadanos más acomodados; de manera que se construyó un Foro, en el que se incluirían todos los servicios jurídicos, administrativos, comerciales, etc., que gobernaban la ciudad. Los Foros también atendían a las necesidades religiosas de sus habitantes, por lo tanto, también se construyó un Templo donde en la actualidad se levanta la Catedral de La Seo. De estos restos románicos quedan, según se dice, trazas en el ábside existente en lo alto del edificio; en consecuencia, este pequeño elemento puede ser perfectamente el resto de construcción más antiguo que se conserva en Zaragoza.

En el subsuelo de la plaza de La Seo, puede visitarse el museo "Foro Romano" donde se conservan restos de ornamentos de suntuosos edificios, y otras piezas del arte de la época romana. También se conservan restos de tuberías de plomo, procedentes de la infraestructura de suministro de agua potable a las viviendas. Además, el perímetro del subsuelo es donde convergían los conductos de alcantarillado de las cloacas de la ciudad. Existen galerías excavadas a mano perfectamente conservadas de aquélla impresionante infraestructura. El Foro fue un importante complejo en Caesaragusta, inició su construcción con César Augusto y se terminó bajo el mandato de Tiberio, a quien le correspondió continuar el legado del antiguo Emperador, dotando además a la ciudad de todas las infraestructuras necesarias. El Foro llegó a ocupar una superficie superior a los treinta mil metros cuadrados.

A pocos metros de la plaza de La Seo, se abre otro museo: El Puerto Fluvial, sito en la plaza de San Bruno.

Caesaragusta era eje importante de tráfico a través del río Ebro, por consiguiente, los romanos necesitaban de un puerto capaz de soportar este intenso ir y venir de embarcaciones comerciales y militares. Además, reforzaron con losas y elevaron el suelo junto a la ribera del río, para prevenir inundaciones en la ciudad a consecuencia de las importantes avenidas del Ebro. Se trató de una construcción tan bien realizada que a día de hoy, Zaragoza se sigue beneficiando de ello.

Los romanos necesitaban además, de espacios donde relacionarse socialmente. A este respecto, las instalaciones predilectas eran las Termas o Baños Públicos, donde pasaban largas horas haciendo ejercicio, charlando, o sencillamente estando ahí sólo para ser vistos. De estas instalaciones quedan restos que pueden visitarse en el museo creado para tal efecto, en la calle de San Juan y San Pedro.

Por si todas estas instalaciones fueran pocas, Caesaragusta contó con un impresionante Teatro Romano. Se dice que el más importante de toda Hispania. Sus restos pueden contemplarse directamente desde la calle Verónica, aunque se creó un museo específico para él, teniendo su entrada por la calle Gabriel Zaporta.

Teatro Romano   Teatro Romano
Teatro Romano   Teatro Romano   Teatro Romano
Museo del Teatro Romano

El Teatro ocupaba una extensión de unos siete mil metros cuadrados, y contaba con una capacidad para seis mil espectadores. Tanto los graderíos como el espacio escénico estuvieron recubiertos por losas de mármol, lo que indica la suntuosidad del edificio. El aspecto que ofrece en la actualidad es de un alto grado de deterioro; sin embargo, esto no es así, lo que ocurre es que los materiales que faltan se cree fueron trasladados para la construcción de casas para familias ricas, y, mayormente para reforzar las murallas dañadas probablemente durante sendos intentos de invasión a la ciudad.

Este desmantelamiento del teatro se cree tuvo lugar a finales del Siglo III y comienzos del IV, época en que el teatro entró en una etapa de decadencia, al ritmo del propio Imperio Romano que estaba siendo devorado por sus propios gobernantes.

La ciudad iba adquiriendo cada vez más importancia. Roma le había concedido plena capacidad de financiación, lo que permitió poblarse de continuo, llegando a convertirse en toda una Metrópolis con una población que se cree, alcanzó en torno a los quince mil habitantes. Cifra más que importante para la época, y motivo por el que el núcleo urbano se vería obligado a extenderse mucho, ya que las casas se construían para ser ocupadas por una única familia. Aunque la cifra no menciona si también se incluía la población rural al otro lado de las murallas, probablemente no.

En los comienzos de Caesaragusta, y durante bastantes años, era una de las pocas ciudades exentas de enviar impuestos a Roma; debido a su condición excepcional como ya se ha explicado. Sin embargo, Roma comenzaba a tener serias dificultades económicas a consecuencia del despliegue de sus Legiones por infinidad de territorios por toda Europa y Egipto, entre otros motivos. La falta de economía en sus arcas obligaron a incrementar los impuestos e incluso crear otros nuevos para sanearla, pero esto parecía ser insuficiente cobrándolos sólo en Roma, por lo que los extendieron a todos los territorios conquistados.

Esto también incluyó a Caesaragusta, lo que hizo que su riqueza se resintiera considerablemente. Desde el principio encomendó el cobro de impuestos a los gobernantes de la ciudad, quienes deberían enviar urgentemente a Roma las cantidades exigidas. Aún con el cobro de estos impuestos, Roma no conseguía cuadrar cuentas y necesitaba más. Y lo necesitaba de manera urgente ya que los problemas económicos desembocaban en golpes de estado e intentos de golpe, que se sucedían con bastante frecuencia.

Esto motivó que Roma exigiera a los encargados de cobrar impuestos, que completaran de sus propias arcas las cantidades que no llegasen para cubrir lo que Roma exigía como impuestos. Esto no gustaba a ningún gobernante, desde luego. Así que algunos eludían su responsabilidad. Para impedir la negativa de los gobernadores de las ciudades a pagar los impuestos requeridos, crearon la figura "Ordo Curial" que sería la cabeza visible a quien hacer responsable; es evidente que dicho cargo se estableció por Ley. Lógicamente este cargo se le otorgaba al máximo dirigente de la ciudad, quien no podía negarse, ya que en caso de hacerlo se le retiraría su condición de ciudadano romano, y se le expropiarían todas sus propiedades.

Al Ordo Curial se le llegó a exigir que pagase por adelantado los impuestos marcados por Roma. A cambio se le permitiría incrementar la cuantía que cobrase al pueblo para obtener beneficio de ello. Sin embargo, el pueblo había llegado al límite en el pago de impuestos, por lo que difícilmente se podría obtener aquél beneficio. La mayor parte de las veces lo recaudado no alcanzaba la cifra necesaria.

El grueso de los impuestos se aplicaba a la población rural, hasta tal extremo que muchos terminaron arruinados. Esto implicó la formación de grupos descontentos contra el Imperio, que se movilizó en sendos disturbios y rebeliones. A estos grupos se les unieron soldados desertores, que adiestraban convenientemente a los hombres para el combate, lo que les hizo muy temibles.

El Valle Medio del Ebro se vio envuelto en continuos asaltos y saqueos de ciudades romanas. Zaragoza fue la única que resistió estos ataques gracias a la defensa de sus fuertes murallas.

Pero el mal ya estaba hecho. El poder de Roma en Hispania se desmembraba a pasos agigantados. Roma no podía enviar soldados para contener las revueltas, por lo que encomendó a sus aliados Visigodos la tarea. Éstos no tuvieron ninguna dificultad en su misión que llevaron a cabo eficazmente.

Fue a raíz de entonces cuando se percataron de que Roma ya no era enemigo para ellos, por lo que rompieron la alianza y se reforzaron con la llegada de un impresionante ejército que entraría por Roncesvalles (Navarra). Poco a poco fueron arrebatando el territorio a Roma, cuyo Imperio ya era historia.

La existencia de Caesaragusta podríamos considerarla como muy breve, si se tiene en cuenta la fecha de su fundación y la pérdida de su dominio por parte de Roma, cuando el Imperio cayó estrepitosamente.

En el año 452 era conquistada por los Suevos aprovechando la caída de Roma. Aunque esta conquista les duraría muy poco; lo suficiente como para que los Visigodos tras hacerse con otros territorios, se la arrebatasen en el 466.

Lo que antes era territorio Tarraconense Romano, pasaría a convertirse en el Reino de Tolosa, al que se incluyó la reciente ciudad tomada.


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