Título de BARÓN
Este título nobiliario ha sufrido las varias
etimologías que se han propuesto sobre la voz "Barón".
Unas, la hacen descender
del latín, "Baro" es decir, hombre valiente, caballero que acompañaba al rey en
los combates, ciertamente que se utilizó para designar a las personas del género
masculino, no sólo de esta condición, sino como hombres de guerra.
Pero otra
etimología hace derivar "Barón" de una palabra teutónica, "Ber" o "Bahr", que se
traducía como "Señor".
Digamos que en Francia existieron los denominados títulos
de "Alto-Barón" que dependían directamente de la Corona y hay el antecedente de
que la palabra "Ber" fue durante muchos siglos utilizada como "Berón" en
documentos franceses.
En épocas remotas, "Barón" significaba Duque, Capitán o Caudillo; Marqués que
defendía una frontera; compañero de armas del rey; vizconde o substituto de
Conde o Señor de un castillo y territorio.
Así se entendía en Francia y el apelativo de "Barones" se utilizaba para
designar a los grandes señores del Reino, fuesen Duques, Condes o Marqueses.
En la Asamblea de Bouneuil, en tiempos de Carlos "el Calvo", sobre el año
856, todos los títulos nobiliarios constituían los denominados "Altos Barones" o
la "Corte de los Pares".
Las dignidades de Conde, Marqués y Duque, siempre quedaban reservadas para los
grandes Señores del Reino y la de Vizconde se consideraba como Lugarteniente de
Conde, de modo que el apelativo de Señor y después el de Barón eran los únicos
que quedaban para uso de los Señores feudales o de jurisdicción.
En un principio no fue un título:
Era solamente una dignidad que otorgaba ciertos derechos, pero
nada más.
En el Reino de Aragón para poder titularse "Barón" era preciso ser dueño y Señor
de tierras, castillos y vasallos.
En Cataluña, por el contrario, se prefería la
dignidad de Señor, lo mismo que en el Señorío de Vizcaya, que preferían este
título de Señor al de Barón, Conde o Marqués.
Los primeros Barones que hacen su aparición en la historia de España, se conocen
en los años 754 a 764 y se trata, sin la menor duda, de los caballeros que, en
Cataluña, emprendieron la Reconquista, partiendo de la zona pirenaica.
Se trató
de nueve caballeros a los que se les conoció como los "nueve varones de la fama"
y cuyas divisas llevaban el lema de "Dios lo quiere", la misma que, con
posterioridad, adoptaron los Cruzados que fueron a Tierra Santa.
En las crónicas de aquellos tiempos se cita el hecho de que Carlomagno confirmó
en sus dignidades de Barón a aquellos caballeros.
Pero lo más verosímil es que
esta dignidad de Barón no fuera creada hasta la llegada, al poder catalán, de
los Condes de Barcelona.
En apoyo de esta última versión hay que decir que los Señores territoriales y
jurisdiccionales tuvieron su origen en el siglo X con aquellos Señores, nobles y
poderosos, que se distinguieron por su valor y eran propietarios de castillos,
villas y vasallos, que acudieron con armas, caballos y hombres en ayuda de
Borrell I, Conde de Barcelona, enfrentado a las incursiones del caudillo
musulmán Almanzor, al tiempo que se aunaban todos los esfuerzos cristianos para
arrojar a los musulmanes de la capital del condado, todavía en poder de los
moros.
Las Baronías comprendían en Cataluña extensos territorios en los que se alzaban
castillos, torres y poblaciones, algunas bastante importantes.
En Francia, a partir del siglo XV, se exigía para ostentar una Baronía ser
propietario de cinco castellanías.
Siguiendo con la institución de la Baronía en Cataluña, a los caballeros a
quienes les era otorgada tal dignidad, o a sus descendientes, propietarios de
tierras que adquirieron por derecho de conquista, se les exigía la obligación de
poblar, cultivar y defender dichas tierras, según las costumbres de aquellos
tiempos en los que la guerra ocupaba períodos mucho más largos que la paz.
Fueron aquellos a los que en un comienzo se los llamó "Hommes de paratge", así
denominados por su honradez, antigüedad y riqueza territorial, que constituyeron
la base de la Nobleza catalana, de origen militar y hereditario, y fueron
también los que en número de novecientos, bajo Borrell I, realizaron la hazaña
de reconquistar Barcelona del poder musulmán.
En un principio, los Señores en el régimen feudal estaban autorizados para crear
caballeros, ya que bastaba que por sus posesiones, un hombre poseyera un caballo
para la guerra y al ayudar a su Señor con su esfuerzo, se le denomina
"caballero", dignidad que más tarde le era conferida oficialmente por su Señor
feudal en agradecimiento a los servicios que le prestaba.
Más tarde, como la
Caballería significaba el ingreso en la categoría nobiliaria, se comenzó a
precisar la licencia del rey para el nombramiento de los caballeros.
Los Barones conducían a sus vasallos a la guerra bajo sus banderas blasonadas.
En Francia el Barón era el "ban", denominación en la que se incluía a sus vasallos.
Los hombres de estos vasallos eran conocidos como el "arriére ban".
Antes ha quedado expuesto que muchos nobles preferían el título de Barón al de Conde o
Marqués.
Quizás fue esta circunstancia la que le hizo tomar a Godofredo de
Bouillón, el conquistador de Jerusalén en la Primera Cruzada, el título de Barón
Defensor del Santo Sepulcro.
Pero aparte de los Barones feudales a que nos hemos
venido refiriendo, esta dignidad comenzó a otorgarse por los Reyes como título
de nobleza, pero hay que hacer constar que, en contraste con lo que ocurría en
Francia, y sobre todo en Inglaterra (fueron los Barones quienes obligaron al rey
Juan "sin Tierra" a firmar la célebre Carta Magna), en España los Monarcas
concedían la dignidad de Barón con muchísima parquedad.
Los motivos de esta tacañería real en conceder el título de Barón quizás haya
que buscarlos en el deseo de los Monarcas en preservar dicho título para los
poseedores de Señoríos Jurisdiccionales que así lo solicitaban.
Con el paso del tiempo, los privilegios de los Señores Juridisccionales fueron
menguando hasta que en el año 1.811 (6 de agosto), un decreto de las Cortes de
Cádiz declaró a los Señoríos Jurisdiccionales incorporados al Estado.
Señoríos
que quedaron definitivamente abolidos por la Ley del 2 de febrero de 1.837.
Las Cortes de Cádiz establecieron una indemnización para los afectados por el
decreto, pero muchos de aquellos que se consideraron con derecho a ella,
renunciaron a la misma, solicitando como compensación un título del Reino con la
categoría y dignidad de Barón, lo que se vino a otorgar como real merced.
En resumen:
Este título o dignidad de Barón se utilizó en Europa a partir del
siglo X, pero con el tiempo su sentido varió según los países.
En Francia, por
ejemplo, hubo dos clases de Baronías:
Los denominados Altos Barones, de los que
ya hemos hablado, y los Barones ordinarios.
Los primeros, como también ha
quedado expuesto, debían poseer al menos cinco castillos.
A los segundos, les
bastaba con ser propietarios de uno o dos.
Transcurriendo el tiempo, el título
de Barón ha ido quedando reservado a una dignidad noble, inmediatamente después
a la ocupada por los Vizcondes.
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